Posteado por: bisbiseos | enero 21, 2012

LA HORA DE LA SIESTA

 

¡La hora de la siesta es sagrada! , decía mi mamá, de chicos no entendíamos de ese placer infinito de adultos de dormir la siesta. Con mis hermanos ideábamos mil maneras de escape de aquel horror, ya que no había  otra cosa para hacer (tv blanco y negro, dos canales e internet ni), pero ni tele nos dejaban ver a esa hora. Largas batallas de zapatos de cama en cama teníamos con mi hermano, mil formas de hacer casitas con sábanas y palos de piso o escobas, hasta que los talones de mamá enojada por el ruido marcaban el fin del juego. En definitiva lo  seguro es que para los chicos, la hora de la siesta, es tiempo de vida perdido.

Origen de la palabra “siesta”:
A regla de San Benito incluía la norma de guardar reposo y silencio después de la “sexta hora”, que a su vez proviene de la hora sexta latina, es decir, del mediodía, que es la hora de más calor, teniendo en cuenta que el día de los romanos contaba con doce horas (igual que la noche) lo que hace que la primera hora del día era la séptima de nuestro sistema de veinticuatro horas.
Ahí tuvo su origen la palabra “sextear” o “guardar la sexta”, que después se deformó en el popular “sestear” o “guardar la siesta”. la famosa siesta trascendió al mundo  para volverse una costumbre multitudinaria. Hacia la primera mitad del siglo XII, empieza a documentarse en castellano la costumbre de tomar, “un sueño después de comer”.
Y después, hay datos de personajes históricos que hicieron apología de la siesta. Parece ser que era frecuente encontrar a Johaness Brahms, a media tarde, dormitando sobre sus partituras y que Thomas Alba Edison atribuía su inmensa cantidad de energía a dormir un rato cada vez que su cuerpo se lo pedía. Pero también Albert Einstein, Leonardo da Vinci y John Rockefeller fueron grandes practicantes y usufructuarios de esta costumbre.

Argentina y más allá
Deporte muy extendido en argentina (salvo en Capital Federal), la siesta es una costumbre muy arraigada, desde las 13 hs hasta las 16 hs, la gente duerme o están adentro.  Los comercios cierran sus puertas, ya que durante esas horas las ventas se paralizan (nadie es tan loco como para andar a la siesta). La ciudad entera se tranquiliza: durante la siesta, los habitantes respetan inexorablemente la elección y la intimidad de sus pares, y no hay peor falta de respeto que ir a molestar a alguien durante la siesta.
En 1842, William Mac Cann., comerciante inglés,  escribe su libro “viaje a caballo por las provincias Argentinas”, y relata así lo visto en Santa Fé en horas de la siesta:
En horas de la siesta, un silencio sepulcral reina sobre la ciudad; las casas y tiendas se cierran; las calles aparecen desiertas. Llevado por la curiosidad, salí un día a caminar por esas calles durante los momentos de reposo: la cantidad de personas que dormían bajo los árboles, en las huertas y en los suburbios, causaba una extraña impresión. Esta costumbre de pasar buena parte del día durmiendo, debe importar un inconveniente para el trabajo cotidiano.

Pero hay algo clave: También en todos estos lugares la siesta se duerme en invierno, siendo en definitiva casi un vicio.
Como dije al comienzo, en Argentina el  asunto siesteril, está muy dividido entre capitalinos e interior del país. La vida ajetreada de los capitalinos impide la toma de la siesta y ellos suelen decir que mientras en Buenos Aires se trabaja en el resto de las provincias se descansa. En el  interior, la actividad comienza  muy temprano, y se hace necesario un descanso, luego se reinicia hasta pasadas las 20 hs. En Santiago del Estero la siesta es cosa de vida o muerte, ya que hace tanto calor en verano que a nadie se le ocurriría salir y menos trabajar en esas horas. Esto ha contribuido la falsa creencia de que el santiagueño es vago pero en realidad son tranquilos, se toman la vida con calma ya que de otro modo sería muy difícil subsistir en esas latitudes.

Cuentos y Leyendas:
Las provincias del centro y norte argentino, son ricas en creencias, leyendas y dichos, y hay una gran variedad de personajes que deambulan a la hora de la siesta, esto es usado en gran medida para impedir que chicos y jóvenes  salgan de su casa en estas horas (el sol te parte la cabeza y los padres quieren descansar).Veamos aquí algunas de ellas:
Santiago del Estero: Jasy Jatere
Es también un antiguo, muy difundido y popular mito guaraní. A Jasy Jatere (fragmento de luna,) se lo considera el Cupido guaraní y portador de la fecundidad.
Es el genio de la siesta, un Cupido o Eros travieso, dice Natalicio González. Es un niño hermoso, pequeño, desnudo, rubio, de cabellos dorados y ondulados, portador de un bastoncito de oro, a modo de vara mágica, fuente de su poder mágico de atracción, que nunca abandona, y de un silbato (Variante: algunos dicen que simplemente silba) con el que imita el canto de un pájaro (o lanza un silbido rítmico); vive en el bosque. Jasy Jatere anda suelto durante la siesta, especialmente en la época del avatiky (choclo o maíz tierno) que gusta comer.
El Jasy Jatere atrae a los niños con su silbato o tocándolos con su bastón (Variante: se dice, también, que es ventrílocuo, y de ello se vale para atraerlos). Los rapta y los lleva al bosque donde los retiene durante algún tiempo, los alimenta con miel silvestre y frutas, juega con ellos y al fin los suelta o los deja enredados en ysypo (liana), pero los niños ya se han vuelto tontos o idiotas (tavy: akã tavy), mudos (ñe’ engu) o sordomudos; se recuperan después de un cierto tiempo.
Las madres suelen amedrentar a los niños con el Jasy Jatere, para no escapar de casa durante las siestas, andar por la capuera o el monte a hacer sus diabluras, bañarse en aguas sucias, subirse a los árboles, jugar con hondita y bodoques o municiones,, en fin, para no andar “cabezudeando” durante las siestas.

Tucumán: “El Duende. Catamarca: Sombrerudo o Huamanpailita.
Se dice que es un niño que murió sin ser bautizado o un niño malo que golpeó a su madre. Es muy pequeño, lleva un sombrero grande y llora como una criatura. Tiene una mano de hierro y otra de lana, cuando se acerca a alguien le pregunta si con cuál mano desea ser golpeado. Algunos dicen que, sin importar la elección, el duende golpeará siempre con la de hierro. Posee unos ojos muy malignos y dientes muy agudos. Suele aparecer a la hora de la siesta o en la noche en los cañadones o quebradas. Tiene predilección para con los niños de corta edad, aunque también golpea sin piedad a los mayores.
En la zona de los Valles Calchaquíes existen dos historias muy curiosas con respecto al duende:
Una cuenta que un arqueólogo, internándose en el cerro a horas de la siesta escuchó el llanto de un niño. Al acercarse vio un párvulo en cuclillas y con la cabeza gacha. Cuando le preguntó si qué le sucedía, el niño alzó su maligno rostro y mostrando sus agudísimos dientes al tiempo que sonreía, le dijo: – Tatita, mírame los dientes… El “gringo” salió corriendo tan veloz como las piernas le daban y nunca regresó.
La Rioja: El Mikilo
El duende que muchos riojanos dicen haber visto deambular por las calles se llama “Mikilo”, asusta desde la época de los diaguitas a los niños picarones que se escapan de sus casas a la hora de la siesta, y, dicen, es un tramposo.
Hombrecillo de poncho y sombrero negro llevar, este pequeño ser fue denunciado a la policía rioja por los apacibles habitantes de la también apacible Chilecito por andar posándose en las entradas de las casas de los lugareños y asustar a los paseantes.
Sin embargo hay quienes dicen que no existe, que su presencia no es cierta, que, en fin, es sólo producto de la fantasía pueblerina, aunque logre generalmente el cometido para el que se lo invoca: que los más pequeños se decidan por dormir la siesta.
Misiones: El Curupí
Leyenda de la región misionera. El curupí es un individuo antropófago, fortachón y de estatura chica, representado con grandes bigotes que anda en cuatro pies, que anda por el monte a la hora de la siesta y, con un miembro viril de tamaño exageradamente largo con el que enlaza a sus víctimas. También se lo describe como un enano robusto con los pies dirigidos hacia atrás, por lo que le es difícil trepar y andar. Persigue preferentemente mujeres, sorprendiéndolas cuando van por leña. Con sólo verlo, éstas se vuelven locas. Dicen  que su cuerpo es de una sola pieza o sea carente de coyunturas. Por ello es fácil burlarlo trepándose a un árbol ya que no puede subir. Los guaraníes lo han usado para mantener a las mujeres lejos de los peligros de la selva y del rapto.

San Juan y San Luis: LA PERICANA
Vieja horrorosa, legendaria en San Juan y San Luis. Da rebencazos a los chicos que sorprende en sus picardías o fuera de sus casas sin permiso de sus padres, a la hora de la siesta.

Después de saber todo esto no te queda otra que creer o no, yo los respeto, la soledad e inmensidad del paisaje, junto con el gran calor, hacen que quizás veas cosas y NO TE VA A GUSTAR.
Síntomas de  falta de siesta
Independientemente de si el almuerzo es pesado o liviano, los del interior parece que tenemos un reloj interno que nos lleva a cerrar pesadamente los parpados, la boca se enlentece, son frecuentes los cabeceos y el cuerpo es recorrido por una extensa pesadez. Los que debemos trabajar en la siesta sabemos de estos síntomas y luchamos constantemente contra ellos.
Recomendaciones para la hora de la siesta
A los turistas que visitan las estancias del interior del país, se recomienda:
“La vida en las estancias conserva fuertes tradiciones que se expresan en pequeños gestos sociales. En principio, no es prudente presentarse de noche o a la siesta, porque son horarios que se respetan para el descanso y sólo los perros se ocuparán de recibirlo”.
De pésimo mal gusto es ir de visita a la hora de la siesta igual que llamar por teléfono, esto último me molesta bastante ya hay varias empresas capitalinas que te llaman a esta hora…no respetan che
Poesías en la siesta
Veamos algunas poesías de aquí y de allá que hablan de estas horas mágicas:
SIESTA

Un zumbido de moscas anestesia la aldea.
El sol unta con fósforo el frente de las casas,
y en el cauce reseco de las calles que sueñan
deambula un blanco espectro vestido de caballo.

Penden de los balcones racimos de glicinas
que agravan el aliento sepulcral de los patios
al insinuar la duda de que acaso estén muertos
los hombres y los niños que duermen en el suelo.

La bondad soñolienta que trasudan las cosas
se expresa en las pupilas de un burro que trabaja
y en las ubres de madre de las cabras que pasan
con un son de cencerros que, al diluirse en la tarde,
no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo
¡Es tan real el paisaje que parece fingido!

Oliverio Girondo (destacado poeta argentino)
LA SIESTA

Son las tres de la tarde, julio, Castilla.
El sol no alumbra, que arde, ciega, no brilla.
La luz es una llama que abrasa el cielo,
ni una brisa una rama mueve en el suelo.
Desde el hombre a la mosca todo se enerva,
la culebra se enrosca bajo la yerba,
la perdiz por la siembra suelta no corre,
y el cigüeño a la hembra deja en la torre.
Ni el topo, de galbana, se asoma a su hoyo
ni el mosco pez se afana contra el arroyo
ni hoza la comadreja por la montaña
ni labra miel la abeja ni hila la araña.
La agua el aire no arruga, la mies no ondea,
ni las flores la oruga torpe babea,
todo al fuego se agosta del seco estío,
duerme hasta la langosta sobre el plantío.

Sólo yo velo y gozo fresco y sereno,
sólo yo de alborozo me siento lleno,
porque mi Rosa, reclinada en mi seno,
duerme y reposa.

Voraz la tierra tuesta el sol del estío,
mas el bosque nos presta su toldo umbrío.
Donde Rosa se acuesta brota el rocío,
susurra la floresta, murmura el río.

¡Duerme en calma tu siesta, dulce bien mío!
¡Duerme entretanto
que yo te velo, duerme,
que yo te canto!
José Zorrilla, el poeta y dramaturgo vallisoletano, es un autor bien conocido de todos, principalmente por su drama Don Juan Tenorio
Oda a la siesta
Plácida sombra
caricia fresca
refugio de párpados cansados
gato al sol
minuto profundo
cálida cueva de sábanas

aire desnudo
regazo frugal
escucha acompasada
del agua y de las hojas

pasión de piel compartida
bostezo hecho suspiro
gozo minúsculo y gigante

cuando venga el final
quiero tu reposo grato
esquivando
la noche y sus demonios
Publicadas por Nando Bonatto(autor no lo encontré pero me gustó la poesía)

Pintores a la siesta
Cuadro “La Siesta”: de Florencio Molina Campos
En ¨La siesta¨ se aprecia un momento sublime de plenitud. La parsimonia del caballo, el paisaje y el peón que, sin duda alguna, agradece ese descanso campestre a punto tal que parece elevarse. Florencio molina campos

Sea como sea, invierno o verano, siesta corta o larga, con beneficios comprobados o no, la siesta es el deporte preferido de la mayoría del país.

BIBLIOGRAFIA 
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas – Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/
http://notio.com.ar/sociedad/la-siesta-costumbre-argentina-o-remedio-anti-estres-6202
http://www.interpatagonia.com/estancias/

http://costumbresargentinas-historias.blogspot.com/2009/05/florencio-molina-campos.html

http://pintoresfamosos.juegofanatico.cl/

http://www.estanciasargentinas.com.ar/


Responses

  1. muy bueno, en mi pueblo donde naci REDUCCIÓN PROVINCIA DE CÓRDOBA había una vieja a la que la llamaban la PERICANA , no era su nombre , pero nos hacían tener con ella…… pero era inofensiva solo que vestía de largo y andrajosa……….hoy mi curiosidad ha sido despejada.-


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